Medicina Natural el Árbol de la Higuera - Higuera Medicina Natural

Medicina Natural el Árbol de la Higuera Leave a comment

En más de una ocasión deberíamos prestar atención a la sabiduría ancestral, a las antiguas recetas basadas en plantas y hierbas, que se utilizaban cuando el mundo era «otro» y había acceso a menos información y a menos tecnologías para solucionar los problemas de nuestra vida, en especial los de salud. Muchos de nosotros tenemos padecimientos que nos limitan, nos avergüenzan y nos hacen sentir mal. Así que, por haber sido testigo de una historia real, que ha resultado exitosa, no puedo menos que compartirla…

Todos conocemos a la planta o mejor dicho el árbol conocido como higuera. Para quienes no, aquí van algunos datos mínimos: es un árbol de porte relativamente pequeño, cuyo nombre científico es Ficus carica y pertenece de la familia Moraceae. Es uno de esos árboles que no requieren cuidados excesivos ni complicados, se sabe que incluso es capaz de crecer espontáneamente sobreviendo con la lluvia y el sol que reciba por parte de la naturaleza.

Pues bien, el fruto de este árbol, conocido como higo, es el primer protagonista de esta historia. El segundo es alguien a quien amo mucho, que de pequeño tenía esas clásicas y feas verrugas con forma de «corcho» en las manos. Le molestaban, le hacían avergonzarse, y además le incomodaban estéticamente a tal punto que escondía sus manos tanto como podía. Le salieron en los dedos, especialmente en los costados de los mismos que era donde más le complicaban la vida.

Indescriptibles fueron los largos tratamientos a los que se sometió, desde dermatólogos a cirujanos plásticos daban su opinión, uno y otro remedio se probaba, pero todo seguía igual. Hasta que vencidos… decidimos probar – total no había nada que perder -, la receta de los abuelos: la leche de higo.

Todo lo que había que hacer, era cortar un fruto de higo, extraer su líquido (conocido vulgarmente como «leche» porque es blanco y lechoso) y mojar las verrugas en la noche. Debe dejarse secar (se tornará un poco pegajoso, es verdad, por ello mejor hacerlo en la noche) y dormir normalmente. Al otro día lavar las manos como siempre y hacer vida normal.

Así de simple y de eficaz, siempre que se haga con constancia y fe. En pocos meses las verrugas fueron secando y desapareciendo y hoy por hoy, él es un adolescente feliz, que no sólo no esconde sus manos, sino que las utiliza y mucho pues es guitarrista aficionado que no pierde oportunidad de disfrutar de su música.

Esta historia es tan cierta como que ahora mismo estás leyendo este post. Me limito a compartirla, la decisión de intentarlo, va por tu parte si tienes un problema similar y no has conseguido solución en el campo de la medicina tradicional. Todo lo que puedo decirte, es que en verrugas de manos, que no tenían ninguna herida (es importante para evitar infecciones o comezón molesta) simplemente funcionó.

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