Jardín Pequeño - ¿Cómo trabajar un Jardín Pequeño?

Jardín Pequeño ¿Cómo trabajar un jardín pequeño? Leave a comment

Desde las grandes mansiones hasta en la más modesta casa de cualquier comuna del país, urbana o rural, se puede encontrar un espacio amplio o pequeño plantado, o al menos unos maceteros agrupados en alguna parte del entorno hogareño.

Incluso árboles que sin duda estarían más a gusto plantados en el suelo, se pueden ver muchas veces sobresaliendo en las terrazas y azoteas de los departamentos citadinos, como verdaderos oasis en medio del concreto, émulos de los jardines colgantes de Babilonia.

Queda demostrado entonces que tener un jardín no siempre requiere de grandes espacios. Contar sólo con un sitio pequeño no es limitación para crear un ambiente natural y acogedor en la casa o el departamento. Frente a una contaminación ambiental acechante en nuestras ciudades, no es un lujo sino una necesidad ponerle un toque vegetal a cualquier lugar disponible.

La elección de las especies para el jardín pequeño

Obviamente el porte propio de las plantas es una de las consideraciones más importantes a tener en cuenta si disponemos de poco espacio. Las herbáceas y arbustos, son la primera opción, pero no la única.
Aunque lo ideal es optar por plantas de tamaño reducido o de crecimiento lento, no hay que renunciar a los árboles o arbustos mayores. Estos se pueden mantener pequeños mediante la poda, sobre todo especies que responden bien a los cortes constantes como el arce japonés, el ilex aquifolium y la catalpa.

Otras especies de árboles y arbustos apropiados para un jardín pequeño son el ciruelo de flor, el crespón, el ficus benjamina, el laurel de flor, el floripondio, el madroño, el magnolio de flor, la morera y el níspero.
Las plantas, deben ser preferentemente de hojas pequeñas y las copas de los árboles y arbustos han de ser de preferencia ligeras, no densas.

Entre los muchos tonos del verde, el glauco (azulado) es más aconsejable porque contribuye a aumentar la sensación de espacio.

El amarillo acerca los límites del terreno y atrae la vista; permite disimular detalles que se quieran ocultar.
Si el jardín es largo, diseñe un par de canteros curvos a ambos lados de la zona central del terreno para romper la linealidad y crear un efecto de mayor anchura.

Si el jardín es corto, mantenga más despejada la zona cercana a la casa y empiece a ubicar los canteros desde la mitad de los muros laterales hacia el fondo del jardín. De esta manera creará un efecto de mayor longitud.
En el fondo del jardín ubique plantas de distintas alturas y volúmenes, en colores más bien fríos (grises, verdes, azules y pasteles).

Ponga muy pocas notas de colores fuertes (naranja, rojo, fucsia), ubicadas de preferencia en los primeros planos.
Es muy recomendable elegir plantas que ofrezcan más de una estación de interés decorativo, entre las flores, frutos o el follaje. En este sentido los bulbos y otras plantas de hoja caduca, no son una buena opción.

Escoja árboles y arbustos que no desarrollen grandes raíces, que terminen levantando el suelo. No son recomendables los berberis, viburnos, sauce crespo, álamo.

Las plantas aromáticas son una buena alternativa, pues le otorgan mayor peso o importancia sensorial al jardín aunque sean pequeñas.

El césped en jardines pequeños suele crecer con dificultad y lucir débil. En general, no debe predominar porque resta mucho espacio. Resulta útil –eso sí- en pequeñas secciones que ayuden a alivianar el conjunto y despejar la vista.
Siempre hay que evitar el efecto parche. En vez de optar por la variedad, con muchos pequeños grupos de plantas distintas, simplifique y decídase por las especies favoritas.

¿Cómo tienen que ser los espacios pequeños?
En los espacios pequeños las plantas deben lucir impecables. Abónelas y elimine malezas y flores secas.Planifique su diseño

Un jardín pequeño pero bien planificado, puede generar una gran sensación de intimidad, de goce visual y nos permite mejorar la calidad de vida. En parte por las actividades de mantención que genera, en parte por ser un lugar de relajación.

Siempre, pero en particular con los jardines pequeños, es necesario distribuir bien los espacios y elementos a integrar, tanto como las especies. Cualquier elemento discordante tendrá un efecto muy notable en un área reducida.
Cree planos con diferentes alturas. La vista percibe un mayor espacio al tener que recorrer no sólo de manera horizontal sino también vertical. Coloque los árboles o arbustos en segundo plano y las plantas más bajas delante.
Un trazado con líneas diagonales, permite crear sensación de mayor amplitud en el terreno.
Un terreno cóncavo aparenta mayor amplitud que uno plano.

Si se arman macizos y arriates no hay que darles una forma geométrica sino irregular, pues esto refuerza la ilusión óptica de amplitud.

Una pequeña loma central acorta la distancia y desdibuja los límites.
Un grupo de macetas bajas puede también ayudar a desdibujar los límites de un cantero. Mejor aún, si el follaje cubre la maceta.

Las plantas rastreras como las hiedras, plygonum, verbenas, lantanas, etc. son otros elementos que se utilizan para desdibujar bordes, pudiendo incluso vivir entre medio de piedras, ladrillos y concreto.
Los muros, panderetas y murallas se pueden aprovechar también, plantando enredaderas, idealmente no tan voluminosas como el jazmín amarillo o el plumbago capensis. Especies más adecuadas pueden ser la flor de la pasión, ciertos tipos de hiedras, la ampelopsis, etc…

Elementos extra vegetales

Simplificar es una de las claves del buen diseño. Lo mismo con las plantas que con los objetos. Piense muy bien la incorporación de elementos voluminosos, tales como una piscina, una glorieta, una fuente u otros. Su forma y ubicación serán claves para un mejor aprovechamiento del sol y la escasa superficie.
Algunos elementos extra vegetales pueden crear puntos focales que otorguen sensación de amplitud o profundidad y ayuden a «dilatar» ópticamente el espacio. Por ejemplo, una puerta que no conduzca a ninguna parte, o sea, pegada a la pared, pinturas simulando relieve y también espejos o vidrios espejados en las ventanas, reflejando las plantas y dando sensación de continuidad al paisaje.

Si usa muebles, escoja de preferencia un solo estilo; nada de eclecticismos en la forma y materiales, porque saturan la vista y hacen ver el conjunto recargado. Además, sólo coloque muebles u otros objetos que de verdad tengan una utilidad.

Los estímulos sensoriales agradables también se pueden lograr colocando alguna fuente de agua, lo más vertical posible.

En algunos casos es preferible reemplazar el césped por algún material pétreo, que conecte la casa con el resto del jardín. En esos casos, asegúrese que el color del material combine adecuadamente con el de su entorno.

Al mirar un sendero, éste parece ir angostándose hacia el fondo, aunque las líneas sean paralelas. Para acentuar la sensación de profundidad de un sendero, diséñelo levemente más angosto en el tramo final.
Un sendero ligeramente sinuoso interrumpe la monotonía de un espacio con límites rectos.
Un sendero estrecho y recto hace que un jardín parezca más largo.
Un sendero en diagonal hace que un jardín largo y estrecho parezca más amplio.
No llene de senderos un terreno chico. Sólo lo esencial para facilitar las actividades de poda y otras relacionadas con el cuidado de las plantas.

La luz artificial en el jardín pequeño
Se debe evitar la saturación de luz artificial, que hace lucir al jardín como un retablo de una obra de teatro. Si de verdad se quieren instalar lámparas, que sean de una luz tenue, para crear un efecto de lejanía.
Son necesarios también los espacios de sombra para evitar que el jardín parezca echársenos encima. La combinación adecuada de sombra y luz le da volumen al jardín.

Contenedores y maceteros para el jardín pequeño
La jardinería en contenedores y maceteros es una solución muy socorrida para las terrazas de departamentos, pero también para el interior de las habitaciones, además, obviamente, de patios y antejardines. Con esta opción, las plantas son fáciles de mantener y cuidar, aunque requieren más riego.

Los contenedores y maceteros (colgantes y en el suelo) aportan elegancia y se puede optar por tamaños muy variados. Trate de que su estilo armonice con el entorno en que los coloca.
El drenaje es fundamental. Y el tema del riego implica también que el material no sea oxidable.
Otro requisito a tener en cuenta es la resistencia del material. Si planta árboles o arbustos grandes, debe asegurarse de que los recipientes no «estallen» por el peso o crecimiento de las mismas.

La mayoría de las plantas son aptas para contenedores. Las anuales y las resistentes al frío pueden dejarse en exteriores. Las tropicales tienen en maceteros y contenedores prácticamente su única opción de supervivencia.

El suelo del jardín pequeño
En este tipo de jardines, el tratamiento otorgado al suelo debe ser similar al que se le da a una maceta. Prepare una base con buen drenaje y abone la tierra periódicamente con humus de lombriz.

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