Jardín Inglés - ¿Cómo realizar un jardín Inglés?

Jardín Inglés ¿Cómo realizar un jardín Inglés? Leave a comment

Hasta catorce conceptos diferentes de jardín se consideran de estilo inglés, propios de una región del mundo que algunos paisajistas consideran la única donde se creó una completa teoría sobre el diseño de exteriores. Una combinación de las características más distintivas de cada variante es lo que se mantiene en el imaginario colectivo como elementos del jardín inglés.

Entre los aportes concretos y más reconocidos de Inglaterra a la paisajística, están los primeros parques públicos modernos, que surgen en el siglo XVIII, como una manera de recrear la naturaleza en el interior de las ciudades cada vez más grandes.

Puede hallarse una diferencia entre los jardines a gran escala y los de espacios relativamente más pequeños. Los primeros variaban a su vez, y si en algunos nacieron muchos de los deportes sobre césped que conocemos hasta hoy, otros se utilizaban para pasear, función ésta que compartían los sitios de menores dimensiones.

¿Cuáles son los principios del «jardín inglés»?

El auge de la paisajística inglesa, del siglo XVI al XIX, no registra mayor coherencia entre los exponentes de cada estilo. Pero todos los principios que se cumplen son bastante originales, por tanto es válido reunirlos en una misma lista.

El clásico jardín de los siglos XVI al XVII está dominado por un equilibrio entre colinas suaves y llanos, espacios vacíos y plantados, lagos y corrientes no caudalosas. Aunque sean elementos introducidos o intervenidos por el hombre, no deben parecerlo.

Las líneas son irregulares, no rectas ni redondas, sino más bien serpenteantes, formando curvas suaves, sin un eje visual fuerte; todo en aparente anarquía.
Prados anchos extremadamente bien cuidados, pequeños macizos de árboles artísticamente dispersos, corrientes aplacadas y lagos serpentinos sin vegetación en las orillas.
Aparecen como al azar elementos arquitectónicos justo allí donde la vista casi se pierde: templetes, puentes, palacetes, columnas.

A finales del siglo XVIII, la paisajística inglesa ya ha dado un vuelco, y se impone otro estilo que consideraba al anterior concepto de «naturalismo» algo monótono y pasado de moda. En los paisajes comienzan a verse árboles deformados como por las tormentas, matorrales silvestres en lugar de floridos arbustos, rocas y piedras dispersas por doquier, ruidosas cascadas.

No obstante, el aporte más revolucionario de esta época es la reintroducción del jardín eminentemente floral, cuyo arreglo le permite verse florido en todas las estaciones gracias a la combinación de especies.
A escala más reducida se cultivan llamativos parterres, laberintos tallados en boj y mirto; aparecen grutas, láminas de agua; y los rosales, omnipresentes. La rosa es sin duda la flor símbolo del romanticismo.

¿De dónde surgen sus formas?

Durante los siglos XVI y XVII el jardín inglés se nutre del espíritu renacentista que emanaba desde Italia hacia la mayor parte de Europa. El humanismo de ésta época revalorizaba el pasado clásico griego y romano y concebía una unión muy estrecha entre el hombre y la naturaleza.

Durante este período los paisajistas convierten todas sus obras en una reproducción de las tierras bajas de Inglaterra, donde el paisaje es suave y ondulado, más de praderas que boscoso. Todo el conjunto está concebido de modo tal que quien lo contemple no note artificio alguno en los componentes naturales. La naturaleza no debe parecer intervenida. No se busca el exotismo, sino más bien presentar de la mejor manera los recursos nativos.

Las líneas son suaves, curvas, imitan los senderos naturales. Los ríos torrentosos se canalizan y acallan, ensanchándose su lecho hasta convertirlos en lagos serpenteantes. Porque en el paisaje inglés de esta época se privilegia también el silencio y la sensación de calma.

Sin embargo en la paisajística local a gran escala irrumpe hacia finales del siglo XVIII un concepto diametralmente opuesto al de «paisaje gentil». Se impone el gusto por la naturaleza de aspecto agreste e incluso agresivo.
Se procura ofrecer el mismo paisaje silvestre de otras regiones de las Islas Británicas, donde dominan las zarzas y espinos, las masas de bosques y las ralezas sin armonía ni cuidado.

Los jardines a menor escala comienzan a jugar con lo fantasioso -tal es el caso de los laberintos vegetales de mirto y boj- y la melancolía, dentro de una sensibilidad más cercana al romanticismo que al clasicismo de épocas anteriores.
El paisaje es convertido en una especie de cuadro, de ahí que muchos también definan dicho estilo como ‘pictórico’; un espacio para despertar sensaciones, ensoñaciones, historias.

¿Cómo se logra el efecto inglés?

Uno de los prototipos de paisaje inglés más fáciles de reconocer son los campos de golf: ahí se encuentran las mismas ondulaciones del terreno de la etapa clásica, los declives suaves, la relación entre los espacios vacíos y arbolados, los lagos quietos de orillas sin vegetación, setos de cedros que forman altas murallas y sobre todo los amplios prados verdes meticulosamente cortados.

Aparte de los cedros, otras especies arbóreas típicas son las hayas, magnolios, el roble inglés (Quercus robur) y el arce plateado (Acer saccharinum).

ero si alguna expectativa se espera que llene un jardín inglés -sobre todo a escala más de backyard- es la dimensión e inspiración romántica del conjunto.

Los rosales con una gran variedad de especies son un magnífico y a la vez sencillo toque de estilo; juegue con el contraste entre los rosa pálido y los amarillos.
Otra variedades de flores son: iris, clemátides, jazmines, violetas, tulipanes, camelias, anémonas y lavanda inglesa. Las enredaderas cargadas de flores; pero no cualquier planta. Nótese la diferencia entre el efecto poco discreto de la buganvilia y el producido por la flor de la pluma, más melancólico.

Los diseños laberínticos tallados en boj o mirto dejados crecer más altos que una persona.
Las paredes cubiertas con hiedra, y los suelos y piedras «manchados» de musgo.

¿Cuál es el mejor lugar para tener el jardín inglés?
Se trata claramente de dos dimensiones diferentes de jardín: uno a escala paisajística, donde se privilegia la luz, los espacios amplios y poco arborizados, idealmente con fuentes hídricas, y la topografía… Y un segundo estilo de dimensiones más familiares, que puede ubicarse tanto enfrente como en patio trasero de una vivienda.

¿Requiere de muchos cuidados el jardín inglés?
Se acepta una apariencia de intenso cuidado, con el césped impecable, la poda que mantenga una forma elegante en los árboles, los senderos bien trazados, los rosales frescos; como también un aspecto más melancólico, silvestre e incluso lúgubre, con la hiedra que invade las paredes, las enredaderas desojando sobre los bancos, y el musgo.
No obstante, ambas variantes requieren cuidados propios y constantes para mantener el efecto deseado.

Los accesorios decorativos del jardín Inglés
Si podemos abordar un estilo monumental, los elementos decorativos serán el puente, el palacete, la columna conmemorativa, el templete de estilo gótico, y en extremo rigor la isleta en medio del lago.
Pero hay muchos elementos menos complejos que también le darán un aspecto «british» a su jardín; ténganse en cuenta: cercas de estacas -mejor si están pintadas de blanco-, senderos delimitados con piedras redondeadas de lecho de río, bancas bajo una pérgola con plantas trepadoras (flor de la pluma o flor de la pasión) y el reloj de sol.
Aunque en menor medida comparado con otros estilos de jardín, también en el inglés se utilizan las fuentes y estatuas.

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