La Camelia - ¿Cómo Podemos Plantar Camelias en el Jardín?

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Las camelias son nativas del Asia oriental: China, Japón, Indochina y varias islas de esa zona. Pertenecen a la familia de las teáceas y son parientes cercanas de la planta del té.
Su nombre científico: “Camellia”, proviene del apellido “Kamel” de un jesuita, que se dedicó a estudiar estas plantas en Filipinas.
Estos hermosos arbustos perennes de hoja brillante y rígida, fueron consideradas “las flores más hermosas que existían bajo los cielos” durante la dinastía Ming.

· En sus primeros años crecen lentamente, aunque en el sur de Chile -su zona de esplendor en nuestro país- y en grandes parques antiguos se pueden ver ejemplares de más de 3 metros.
· Sus llamativas flores –simples, dobles o semidobles según la variedad- tienen tonos que van desde el blanco al rojo intenso y fucsia, pasando por las de pétalos de dos colores. La época de floración varía según la especie, entre julio y octubre. Estimulada y cuidada adecuadamente, la planta puede desarrollar flores de tamaño considerable.

Variedades de Camelias
· El género está formado por más de 200 especies, de las cuales sólo unas 50 desprenden algún tipo de fragancia, no siempre fácil de percibir.
· La camelia japónica y la sasanqua fueron probablemente las que originaron la mayoría de las variedades que conocemos hoy en día.
· La “C. japónica” es un arbolito de flores sin aroma, que alcanza los 8 metros de altura.
· La “C. sansaqua” es más pequeña y tiene hojas aserradas más claras y puntiagudas que la japónica. Sus flores son grandes y de pétalos ondulados.
· La “C. sinensis” tiene flores pequeñas y hojas suaves, que se utilizan en algunos países para preparar té.

¿Dónde plantar las Camelias?
· Las camelias tienen la inmerecida fama de ser plantas difíciles y delicadas, pero crecen tanto en zonas cálidas como frías, aunque no soportan el sol fuerte del mediodía.
· Para conseguir una buena floración, ubíquelas donde reciban sol durante la mañana o al final de la tarde. También es adecuada la ubicación debajo de un alero o de arbustos o árboles de hoja caduca que las protejan del sol con su sombra poco densa y de los vientos fríos y las heladas que pueden dañar sus capullos.
· La cantidad de sol que reciben y la composición del suelo puede hacer variar la cantidad, calidad y los colores de sus flores.
· Conviene elegirlas en función de su resistencia al frío. En climas con temperaturas inferiores a –5ºC no sobreviven.
· El litoral central y el norte de Chile no son precisamente sus zonas preferidas, pero sí lo es la zona sur de nuestro país.

¿Se puede cultivar en maceteros las Camelias?
· Son ideales para cultivar en maceteros.
· Conviene aislar las raíces con un manto de 10 a 12 cm. de espesor de tierra de hoja entera, compost grueso, astillas o paja de trigo.
· En verano, asperje el follaje en horas de menor calor para mantener la humedad foliar y escarbe la superficie de la tierra para observar la humedad del suelo: riegue cuando la note ligeramente seca.
· Si el macetero es pequeño, riegue día por medio durante el verano y vaya distanciando el riego a medida que se acerque el otoño.
· Para pasar de macetero a jardín, espere a que pierda las flores: cave un hoyo el doble de grande que el pan de tierra, coloque la planta e incorpore la mezcla de tierra ácida. Durante los primeros 3 meses después del trasplante riegue al menos día por medio, aunque eso signifique perder algunos botones por exceso de agua. Después siga con el régimen normal de riego.

¿Qué tipo de suelo necesitan las Camelias?
· Nunca las plante en suelo calcáreo. Todas las camelias necesitan un suelo rico en humus, ácido, suelto y con buen drenaje.
· Si las va a cultivar de San Fernando hacia el norte, tenga como rutina la acidificación permanente del suelo. Cada primavera renueve la capa superficial (alrededor de la planta) con tierra de hoja de litre o de pino.
· Si las hojas se ponen amarillas y los botones no abren, es posible que el suelo no tenga la acidez necesaria.
· Si los botones sanos de las flores se caen antes de tiempo, significa que al suelo le falta boro o zinc.
· En abril ya se aprecia el desarrollo de botones florales. Para activar, uniformar y mejorar la producción de flores haga 2 a 4 pulverizaciones con algún fertilizante foliar a base de aminoácidos.
· La cantidad de alimento dependerá del fertilizante empleado. Si la planta es joven o de macetero, basta con aplicar un fertilizante de lenta acción una sola vez en primavera. Si es una planta establecida por más tiempo, aliméntela una vez en primavera con alimento para camelias y azaleas y repita a mediados de verano.

Fertilícelas sólo en primavera o verano, con pequeñas dosis de abono ácido, para no producir toxicidad por exceso de urea. La razón más frecuente de muerte de una camelia es por haber sido alimentada en una época incorrecta.
· En noviembre, pasada la floración, la planta comienza a crecer. Conviene activar su crecimiento con Vigoro ácido y enterrar un poco de urea en varios hoyitos (1 cucharadita por planta chica o 1 cucharada por planta mediana). Como la urea tarda en actuar, pulverice simultáneamente el follaje con urea (10 grs. en 10 litros de agua, cada 14 días, por 3 veces).
· En agosto, elimine las flores marchitas y ponga en el suelo 1 cucharada de azufre para acidificar y hacia fines de mes incorpore en varios hoyitos 1 cucharada de urea.

Los riegos de las Camelias
· La frecuencia del riego dependerá de la época del año, del tamaño de la planta y del lugar en donde esté plantada.
· En verano necesitan riego abundante.
· En el otoño una breve sequía o un exceso de agua podrían ocasionar la caída de los botones que están en formación, por lo que no debe descuidar el riego.
· En zonas húmedas, al llegar el otoño agregue una capa de arena alrededor de la planta para evitar excesos de agua.
· Cuando los botones estén por abrir, restrinja la frecuencia del riego.

¿Se deben podar las Camelias?
· Entre enero y marzo, antes de que comiencen a abotonar, pode las ramas indeseadas que sobresalgan de la planta, o estén débiles o dañadas.
· Durante enero y febrero empiezan a aparecer las yemas florales. Observe los extremos de los brotes: si son aguzados corresponden a yemas foliares, que deberá mantener. Si son redondeadas, corresponden a yemas florales; en ese caso, si detecta ramas con más de tres botones, elimine a mano parte de ellos, dejando a lo sumo dos en una misma rama: conseguirá flores de mayor calibre.

¿Se deben fumigar las Camelias?
· Diversas especies de pulgones pueden atacar a estas plantas durante la primavera. Si se trata de pocas plantas desinfecte con aerosoles del tipo “Casa y Jardín”. En mayor escala, contrólelos con pulverizaciones de Dimetoato mezclado con aceite miscible, o con otro insecticida sistémico en base a fósforo (eliminarán además las conchuelas). También puede usar insecticidas piretroides de origen vegetal. Eso sí, evite aplicarlos en época de floración.
· Las lluvias de abril pueden hacer que las camelias blancas y rosadas se infecten con botritis. Esta enfermedad oxida las flores dejándolas sin valor ornamental. Para prevenir un ataque intenso emplee Dithane M45: pulverice la planta y aplíquelo en los alrededores: suelo, tallos y camino.
· En primavera, cuando inician su descanso para formar nuevas hojas, aplique mensualmente –desde septiembre hasta noviembre- un fungicida como Captan o Thiram a modo de prevención. Si aparecen manchas en las hojas, repita la operación en el verano.
Si la planta está en buen terreno y es alimentada correctamente, rara vez será afectada por pestes o enfermedades.

¿Cómo se reproducen las Camelias?
· No es difícil obtener nuevas plantas a partir de semillas: a veces germinan y crecen en el mismo macetero de la planta madre, pero no es conveniente dejar madurar sus flores a frutos porque le quita fuerza a la planta.
· Puede reproducirlas en verano, plantando esquejes de 8 cm. en una cajonera.
· Lo mejor para obtener camelias en poco tiempo, es realizar acodos aéreos en otoño y una vez formadas las raíces, trasladar las nuevas plantas a macetas de 16 a 20 cm. de diámetro, dejándolas allí por 1 o 2 años, para finalmente trasladarlas a su ubicación definitiva

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