Diseñar el Jardín - ¿Cómo Podemos Diseñar Nuestro Jardín?

¿Cómo podemos diseñar nuestro jardín? Leave a comment

Al igual que una buena arquitectura, los buenos diseños de jardines son también irrepetibles, porque detrás de la intervención de una mano experta siempre estarán presentes características únicas de topografía, flora, orientación, clima, etc.
La sensibilidad del buen diseñador rescatará siempre lo esencial del paisaje, de sus elementos, de la arquitectura que lo rodea y de las variaciones que irá teniendo la vegetación a lo largo de las distintas estaciones del año y a través del día.

Los elementos del paisaje
La gran variedad de paisajes existentes tanto de norte a sur como de este a oeste en nuestro país nos entrega un sinnúmero de elementos para trabajar: verticales u horizontales; altos, medianos o bajos…… la correcta fusión entre ellos, asociados por sus semejanzas o combinados adecuadamente por sus diferencias, será el punto de partida que permitirá enriquecer y lograr la armonía del paisaje.

Las flores: son -en el jardín- como una alfombra de vivos colores. Bien ubicadas y adecuadamente combinadas pueden lucirse y hacer resaltar un buen diseño.

Los arbustos: dan la escala al jardín y ayudan a marcar los ritmos de la naturaleza, a decorar, estructurar y amarrar situaciones. Cumplen la función del matorral en el paisaje natural.
Cuando alcanzan una cierta altura, se transforman en telón de fondo o en muros que delimitan espacios, enmarcan, dan intimidad y ayudan a crear «atmósfera».
Ovalados, piramidales, redondos o alargados, son verdaderas esculturas naturales.

Los árboles: son el techo y la sombra del jardín. Grandes compañeros de los arbustos: un espacio que sólo tiene árboles, dará la impresión de estar descalzo.
De hojas caducas o perennes, si tienen flores o frutos en época invernal, agregarán interés al paisaje desnudo.

Los caminos: son elementos que encauzan los recorridos y las vistas. Vea: Diseñe los caminos de su jardín

Las texturas y fragancias
El brillo o la textura opaca de unas hojas, la forma compacta o dispersa de un arbusto, o el despliegue tenue y vaporoso de un follaje, pueden llegar a entregar diferentes sensaciones: un aire de misterio, una sensación de amplitud o una sutil elegancia.
Aproveche las distintas texturas y aprenda a trabajar con ellas.
La floración y fragancia de algunas flores y arbustos, puede traer reminiscencias románticas; la austeridad y sobriedad de un seto bien podado, ser un llamado al orden y a la formalidad.
Aleje de los caminos las especies con espinas, pero úselas en donde necesite controlar el paso y la seguridad.

Los colores
No intente llenar de colores sin sentido su jardín. Trabaje con ellos como lo haría un buen pintor frente a su cuadro: úselos para insinuar, sugerir o reforzar ideas o paisajes:

Los amarillos producen efectos luminosos. Combinados con colores vivos dan sensación de alegría. Junto con los rojos rememoran las puestas de sol y los campos de nuestra región central.
Los rojos y granates despiertan sentimientos pasionales cargados de fuerza.
Los rosados contra un fondo de atardecer cordillerano lograrán una perfecta armonía de color.
Los azules o violetas relajan los espacios. Combinados con blancos pueden evocar el mar.
Grises y verdes, apagados o azulados, avivan la melancolía y el romanticismo.

Ponga los tonos cálidos (rojo, naranja, amarillo) más cerca del observador y los fríos (verdes, azules, morados) más lejos.

Ubique los ejemplares de flores y hojas grandes en los primeros planos, donde se puedan apreciar en detalle, y deje los de hojas y flores pequeñas para los fondos, donde lucirán mejor como una masa de color.
No cambie colores abruptamente, vaya produciendo una graduación suave y sutil.

¿Cómo enfrentar el diseño del jardín?

Al planificar un jardín, empiece por estudiar cuidadosamente el entorno y conocer las características de los elementos que usará en su diseño. Decida cuáles vistas querrá resaltar y cuáles ocultar; una todo esto a una cierta dosis de audacia y tendrá los elementos necesarios para conseguir los resultados esperados.

Prepare un plano con medidas reales, observe el recorrido del sol, mire el entorno y descubra como se distribuyen los distintos elementos naturales, tales como cerros, quebradas, piedras, agua, etc. Mírelo como si se tratara de un espacio puro y sáquele partido.

Recorra la casa y marque en el plano los sectores que se ven desde el interior. Preocúpese de ubicar allí plantas de floración prolongada o de vistoso follaje, que conviertan el lugar en un escenario interesante todo el año.
Escoja plantas para todas las estaciones, no sólo para primavera o verano.

Cree puntos focales que atraigan la atención: le permitirán disimular defectos, equilibrar espacios, dar sensación de profundidad o amplitud y destacar ciertos detalles y zonas.

Al escoger las especies, tenga presente el tamaño de su jardín, el lugar donde las ubicará y el nivel de mantención que tendrán. Hay especies que, si son mal manejadas, pueden llegar a desbordar el jardín, pero bien escogidas, pueden acentuar una fachada y valorizar el paisaje.

No plante ejemplares aislados, ni escoja uno de cada especie. Forme grupos del mismo tipo, para que –de lejos- se aprecien los distintos planos y tonos de hojas y flores. Forme manchones, que se vayan hilvanando entre sí, alejando los planos de mayor altura.

Considere la forma y colorido de las flores. Ubique los ejemplares de flores y hojas grandes en los primeros planos, donde se puedan apreciar en detalle, y deje los de hojas y flores pequeñas para los fondos, donde se lucirán mejor como un manchón de color.

Separe las especies de acuerdo a sus necesidades de riego y de exposición al sol y agrupe las de requerimientos similares.

Si quiere mimetizar el jardín con el paisaje, incluya una proporción importante de elementos propios del lugar, tales como árboles y arbustos nativos.

Fíjese en el volumen que tendrán sus plantas una vez adultas, y plántelas a las distancias adecuadas, para no tener que ralear después.

Instale los arbustos más altos y de hoja persistente en la periferia del jardín y los de follaje caduco y cambiante hacia el interior.

En las cercanías de piscinas, terrazas o estares ponga plantas que no sufran el constante ataque de pestes ni boten normalmente semillas, hojas, palitos o líquidos pegajosos o aceitosos.

RECUERDE
Las líneas generales del jardín pueden acentuarse conociendo el lenguaje de las plantas.
No porque su jardín sea pequeño, no puede llegar a ser atractivo; todo está en saber combinar en correcta armonía sus distintos componentes.

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