Cómo Cuidar los Bonsais - Cuidados de los Bonsais

Bonsáis: un regalo vivo del arte y la naturaleza Leave a comment

Un bonsái no es un mero adorno. Se trata de un ser vivo que continuará desarrollándose tras llegar a nuestras manos, por lo tanto, no debemos tratarlos como si fueran objetos estáticos o inertes. Procuremos que continúe viviendo de manera óptima, para seguir disfrutando de su encanto oriental y de la posibilidad de tener todo un bosque, si se quiere, dentro de casa.

· Claro que, muchas veces sucede que el bonsái nos es regalado por algún amigo o familiar, sin que hayamos tenido la oportunidad de consultar antes, directamente con el «fabricante», sobre las recomendaciones específicas para cada especie que vende.
· Como no siempre podemos conocer de antemano los cuidados que necesita un bonsái, nos proponemos con este artículo ofrecerle algunas pautas básicas para mantener en buena forma a estos árboles en miniatura, que han costado años de arte y consagración antes de llegar a nuestro hogar.

Un poco de historia
· El Bonsái es una técnica china con más de 2000 años de antigüedad. Aunque a Occidente, esta tradición nos llegó a través de los japoneses, que a su vez la importaron de sus creadores. La palabra proviene de un vocablo chino, y significa Bon = bandeja y Sai = crecer.
· El Bonsái consiste, como es sabido, en reducir el tamaño de un árbol o arbusto, de modo que pueda mantenerse vivo y en desarrollo por muchos años en recipientes pequeños.

Manteniendo el tamaño de los bonsais
Aunque mantener el tamaño dentro de los parámetros que se consideran adecuados, no costará tanto como cuando recién se está formando el bonsái, sí es necesario aplicar ciertos cortes de modo permanente en el tiempo.
· Se eliminan las yemas y brotes de hojas, lo que se denomina «pinzamiento». Con ello se logra que nazcan de menor tamaño, obligando a que el arbolito ramifique lateralmente y no verticalmente.
· En el tiempo de receso de la planta se deben podar ramillas y hojas. Estas últimas se reducen a la mitad o enteras.
· Aunque el crecimiento de los bonsáis es muy lento, es preciso cambiar el recipiente cada un par de años como mínimo. Esto es importante para reemplazar el sustrato por uno más fértil y renovado. También sirve para ver el estado de las raíces.
· La mejor época para trasplantar –generalmente- es en otoño para las especies que florecen temprano en primavera; y primavera para las demás especies.

Emplazamiento del bonsai
Existen bonsáis de exteriores y de interiores. Sus características son muy diferentes.
· Bonsáis de interior: Más exactamente debería decirse que existen condiciones de interior que propician el cultivo del árbol en miniatura. Se aplica esta definición a las especies provenientes de climas tropicales, donde, al igual que en nuestros hogares, las temperaturas se mantienen más estables durante todo el año. Son especies que no toleran las heladas. Además, deben recibir abundante luz, por lo que se recomienda ubicarlos cerca de ventanas que la dejen pasar. Han de protegerse de las corrientes de aire y los cambios bruscos de temperatura.
· Bonsáis de exterior: Los cuidados que requiere este grupo de bonsáis son menores. En todo caso, debe tenerse en cuenta que el verano puede ser tan caluroso que las hojas se quemen, por tanto, y sobre todo con las especies de hoja caduca, es necesario dejarlos a la semisombra o donde sólo reciban el sol de la mañana.

Riego en el bonsai
La frecuencia y abundancia del riego depende de cada especie. Sin embargo hay algunas pautas generales que conviene seguir:
· Los recipientes pequeños sólo son capaces de retener pequeñas cantidades de agua, y la pierden pronto. Lo importante es que el sustrato no se seque nunca completamente.
· Sin desmedro de lo anterior, el drenaje debe ser excelente.
· En verano principalmente, el riego es un tema prioritario, pues la evaporación ocurre más rápido. A veces se debe regar más de una vez al día. Lo ideal es hacerlo en la tarde y/o bien temprano en la mañana.
· En invierno, por el contrario, la norma es impedir que las raíces queden empapadas. Se recomienda un riego semanal.
· Las heladas afectarán a especies más sensibles al frío, como el jacarandá y otras provenientes de latitudes más cálidas. Aunque las raíces rodeadas de humedad estarán más protegidas, lo más recomendable es mantener siempre el bonsái en un lugar cerrado, aunque aireado y fresco.
· El agua de la llave posee cloro, y no es la idónea para regar si antes no se la deja en reposo por lo menos 24 horas, para que las sales se asienten.

Trasplante y cambio de sustrato  en el bonsai
Al trasplantar de un macetero a otro el bonsai es preciso podar las raíces.
· Como las raíces del bonsái crecen permanentemente, de manera más rápida o más lenta según la especie, con el tiempo llenarán el recipiente donde están contenidas. Por eso es necesario trasplantar el ejemplar, podarle las raíces viejas o muertas y calcular el tamaño del sistema radicular según el recipiente donde se va a recolocar.
· Estos cortes estimulan el desarrollo de las raíces finas, que son las que optimizan la absorción de nutrientes del suelo.
· Tenga presente que el sustrato va compactándose con el tiempo, restando al suelo capacidad de drenaje. Además se acumulan las sales remanentes del agua y las que no se absorben de los abonos. Estas sustancias pueden afectar las raíces.

Abonado del bonsai
Al estar emplazado en un espacio muy limitado, el bonsái necesita una frecuencia mayor de abonado que si la misma especie fuera de tamaño normal. No obstante, la cantidad de fertilizante se debe disminuir.
· Los fertilizantes que necesita el bonsái son comunes a la mayoría de las plantas: principalmente los llamados macroelementos NPK: Nitrógeno, Fósforo y Potasio. Y en menor cantidad los microelementos: Magnesio (Mg), Azufre (S), Calcio (Ca), Fierro (Fe), Zinc (Zn), Boro (B), Cloro (Cl) y Manganeso (Mn). Verifique en la etiqueta de las bolsas de fertilizante la presencia de estos nutrientes.
· Por lo general, el sustrato contiene una cantidad suficiente de microelementos como para que no haga falta un suministro adicional. Sobre todo si el bonsái se trasplanta como mínimo una vez al año.

· Los macroelementos, sin embargo, el árbol los necesitará en mayor cantidad y no se debe prescindir del abonado. Lo que resulta definitivamente apropiado es utilizar un abono que, de los 3, tenga una dosis menor de Nitrógeno comparativamente con los otros 2 elementos, pues éste acelera el crecimiento vegetativo, algo que va en contra de la esencia del bonsái.
· Los fertilizantes se deben aplicar una vez al mes en el período de crecimiento activo de la planta, según la especie.
· Siendo por lo general tan reducido el espacio que ocupa el sustrato, el abono se aplica en forma líquida.
· También se puede otorgar fertilidad al suelo mediante la aplicación de materia orgánica.
· Para que la primavera encuentre a nuestro arbolito en excelente forma, es recomendable abonarlo bien en otoño, o antes que comience el receso vegetativo.
· No se debe fertilizar en pleno invierno ni en pleno verano.
· No se debe abonar nunca antes del trasplante ni inmediatamente después de éste.
· Al inicio de la primavera, en los árboles de hoja caduca, se debe esperar a que las hojas estén completamente desarrolladas.
· En las especies de hoja perenne, hay que hacerlo tan pronto se abran las primeras yemas. Se fertilizan en promedio dos veces al mes.
· Las especies que dan flores y frutos se abonan inmediatamente antes que comience la apertura de las flores y luego, cuando están todas marchitas.

Plagas y enfermedades para los bonsais
· Las más frecuentes en los diferentes bonsáis son las enfermedades fungosas, las arañitas y los pulgones. Pero, claro está, depende de la especie que se trate.
· El comienzo de la primavera es el momento peak del ciclo de muchos parásitos. Es recomendable aplicar tratamientos preventivos en estas fechas. O bien cuando comiencen a aparecer los síntomas de alguna plaga o enfermedad en particular.

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